Jueves, 04 January 2018 10:27

Violación sexual de menores

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Detección de semen y/o espermatozoides en indicios  analizados por INACIF en el primer trimestre del año 2013.

 

 

Se analizaron 588 casos de víctimas de violación sexual, procedentes de toda la república, en los cuales se analizaron indicios para determinación de semen y/o espermatozoides en el Laboratorio de Serología del INACIF, en el primer trimestre del año 2013. Las pruebas realizadas para determinar la presencia de semen, fueron la detección de fosfatasa ácida y/o proteína seminal P-30, mientras que para la detección de espermatozoides, se realizaron frotes teñidos con la tinción de árbol de navidad y fueron posteriormente observados al microscopio. Los datos fueron recolectados de los archivos de INACIF y se analizaron utilizando el programa estadístico Epi Info 7.

Se determinó que 382 de los casos estudiados corresponde a víctimas menores de edad, lo que representa el 64.97% del total de casos incluidos. Las edades más frecuentes de menores de edad víctimas de violación son de 13 años (68 casos), 14 años (62 casos) y 17 años (49 casos). Jalapa, es el departamento que tiene un mayor porcentaje de víctimas menores de edad, en relación al total de víctimas estudiadas, ya que en un 90.00% de los casos las víctimas no superan los 18 años; le siguen Chiquimula (84.62%), Petén (82.61%) y Chimaltenango (77.78%). En cuanto a resultados positivos para detección de semen y/o espermatozoides en víctimas menores de edad, se obtuvo un resultado positivo en un 41.36% (158 de 382 casos).

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La cantidad de violaciones de las cuales son víctimas las menores de edad en los países latinoamericanos es alarmante, y requiere que se tomen acciones de prevención y protección de esta población tan vulnerable a este flagelo. El INACIF realiza las evaluaciones médicas a las personas que han sido víctimas de violación y se toman indicios para ser analizados por el Laboratorio de Serología, con el fin de detectar la presencia de semen y/o espermatozoides, para finalmente llevar a cabo análisis genéticos comparativos, en los casos en los cuales se cuenta con un sospechoso.

En el presente estudio se analizó en los archivos de INACIF del primer trimestre del año 2013, con el objetivo de establecer las siguientes premisas:

  1. ¿Qué porcentaje del total de casos atendidos por INACIF, en dicho periodo, son víctimas menores de edad?;
  2. ¿Cuáles son las edades más frecuentes de las víctimas?
  3. Establecer ¿qué departamento de Guatemala es el más afectado, por dicho delito?

 

Para los casos incluidos en el estudio, se emitió un dictamen por el Laboratorio de Serología, se contaba con la información respecto a la edad y departamento de residencia de las víctimas.

PROCEDIMIENTOS Y MÉTODOS

El Laboratorio de Serología de INACIF realiza el análisis de los indicios remitidos por las Sedes de Patología. Se realiza la determinación de semen, efectuando los análisis de Fosfatasa Ácida (FA) (Gaensslen, 1983; Li, 2008; Prieto, V. 2007) y Proteína Seminal P30 (P30). Para la detección de espermatozoides se realiza un frote en una lámina porta objetos y es teñida por el método conocido como tinción de Árbol de Navidad (AN).

La enzima FA, cataliza la hidrólisis de ciertos fosfatos orgánicos, lo que permite su detección a través de un método colorimétrico, en donde se utilizan como sustratos los compuestos α-naftil fosfato y timolftaleína, que son más específicos para la FA prostática, ya que la enzima también se encuentra presente en una variedad de tejidos humanos, en animales y algunas plantas (Gaensslen, 1983; Li, 2008; Prieto, V. 2007). Proteína seminal P30, es el nombre con el cual se conoce en el campo forense, al antígeno prostático específico (PSA), es una proteína producida en la próstata, con un rango de concentración en fluidos seminales entre 0.5 a 0.3 mg PSA/mL (Hochmeister et al, 1999).

Para su detección se utilizan ensayos inmunocromatográficos, en INACIF se utiliza el ensayo ABAcard PSA, que utiliza anticuerpos monoclonales antiP30 humanos que se unen a la proteína P30; siendo el límite inferior de detección de 4 ng/mL (Kristaly & Smith, s.f.).

Los espermatozoides son células haploides que constituyen el gameto masculino, es decir, son células especializadas, cuya función es fecundar al óvulo, que desencadena la consecutiva formación de un nuevo ser (Martini & Bartholomew 2005). Para su observación al microscopio, se realizan frotes los cuales son teñidos a través del método de Árbol de Navidad, el cual tiñe la cabeza de color rojo y el acrosoma se tiñe de color rosado pálido, por la acción del colorante rojo rápido nuclear. La cola se tiñe de verde, debido a la acción del colorante picro índigo carmín (Wheeler & Wilson, 2008).

Los datos descritos en el presente estudio fueron tomados de los archivos de INACIF, de casos analizados por el Laboratorio de Serología en el primer trimestre del año 2013. Posteriormente se realizó una tabulación de los datos en el programa Excel de Microsoft Office 2007, que contaba con información básica para la protección de la víctima, como es edad, género, departamento donde se realizó el peritaje médico forense y el resultado obtenido para los tres análisis serológicos descritos: Fosfatasa Acida (FA), P30 y/o espermatozoides. El análisis de los datos recolectados, fue realizado con el programa EPI Info 7, que es un programa de acceso libre, desarrollado por el Centers for Disease Control and Prevention (CDC).


RESULTADOS Y DISCUSIÓN
 
En total formaron parte del estudio 588 casos de violación, que ingresaron al INACIF en el primer trimestre del año 2013, 563 de las víctimas son de sexo femenino y 25 son de sexo masculino. 382 del total de los casos incluidos en el estudio, proceden de menores de edad, lo que representa el 64.97%.  En la tabla No. 1 se muestra la distribución de edades de las víctimas de violación menores de edad, por departamento, donde se observa, que las edades más frecuentes de las víctimas de violación son las de 13 años (68 casos) 14 años (62 casos) y 17 años (48 casos).table1
Se observa que en 322 del total de los casos de violación (84.29% de casos en menores de edad), están comprendida entre menores que van desde los 10 años hasta los 17 años de edad. La menarquía se da generalmente entre los 10 y 16 años, tomando en cuenta que el inicio de su edad reproductiva está marcada por la ovulación y menstruación, se pone de manifiesto el riesgo de un embarazo producto de la violación, lo que podría comprometer incluso la vida de la víctima, debido a que según la Organización Mundial de la Salud, en países en desarrollo las complicaciones en el embarazo representan una causa importante de mortalidad en adolescentes y jóvenes (American Society for Reproductive Medicine - 2013; Organización Mundial de la Salud - 2009).
El resto de las violaciones en menores de edad se encuentra distribuida en víctimas de 1 hasta 9 años, lo que reduce el riesgo
de embarazos y sus consecuencias, sin embargo representa un grupo de víctimas más vulnerable y propenso a que el acto de
violación pueda causar daño físico y psicológico severo.

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En un estudio realizado en Florida – Estados Unidos por Gray-Eurom y colaboradores, en un periodo de dos años, se recibieron 841 denuncias en Duval County, a 801 se realizó evaluación forense. Se encontraron resultados positivos para espermatozoides en 110 casos, lo que representa el 31%. El rango de edad de las víctimas estaba comprendido entre 12 y 77 años, con una media de edad de 24 años (Gray-Eurom, Seaberg & Wears, 2001).

En el presente estudio, la media de edad es de 16 años. Además, se detectó semen y/o espermatozoides en 284 casos, que constituye el 48.30% del total de los casos estudiados. Geográficamente la tendencia de frecuencia mostró que Jalapa, es el departamento que tiene un mayor porcentaje de víctimas menores de edad en relación al total de víctimas estudiadas, dado que en un 90.00% de los casos las víctimas no superan los 18 años; le siguen Chiquimula (84.62%), Petén (82.61%) y Chimaltenango (77.78%) según se observa en la Gráfica No. 1.

El caso de la víctima más joven fue registrado en el departamento de Chiquimula con apenas 1 año de edad, sin embargo, no se detectó semen ni espermatozoides en los indicios remitidos de la víctima. Si bien el departamento de Jalapa es el que presenta un mayor porcentaje de víctimas menores de edad, todas superan los doce años de edad, mientras que los departamentos que presentan mayor cantidad de casos de víctimas menores de edad son Guatemala y Escuintla, con 15 y 9 víctimas, respectivamente.

En relación a los casos de víctimas menores de 10 años de edad, los hallazgos de semen y espermatozoides fue considerablemente menor, al compararlo con el resto de datos analizados en el estudio, solamente en el 22.38% de los casos (15 de 67 como se observa en la tabla No. 2) se detectó presencia de semen y/o espermatozoides.

Este bajo porcentaje de detección de fluidos masculinos, coincide con los reportados en el estudio realizado en el 2000 por Christian y colaboradores, en el cual fueron analizados 273 casos de niños menores de 10 años, encontrando resultados positivos para semen solamente en 30 menores, que constituye el 11%. Esta particularidad puede relacionarse a varios factores propios de este tipo de violaciones, en las cuales generalmente se encuentran más lesiones y daño físico, tomando en cuenta que el cuerpo de estas menores no está desarrollado, ni se encuentra fisiológicamente preparado para sostener una relación sexual.

Wears, 2001).

n estos casos el agresor no sostiene una actividad sexual convencional con la víctima y no es tan común que el agresor eyacule en alguna cavidad anatómica (vagina, ano o boca), o deje rastros de semen en las prendas de la víctima, sin embargo es necesario realizar mayores estudios que establezcan con mayor certeza, a que se debe el fenómeno descrito.grap


La tabla No.3 muestra los porcentajes de víctimas mayores y menores de edad por departamento, se puede visualizar Jalapa y El Progreso muestran el mayor contraste, Jalapa con el porcentaje más alto de víctimas menores de edad, seguido por El Progreso, donde las víctimas menores de edad solo representan el 14.29%.

Se observó un mayor porcentaje de resultados positivos en las víctimas mayores de edad, en comparación con las víctimas de violación menores de edad. En 126 de los 206 casos, en los cuales las víctimas que denunciaban haber sido víctimas de violación eran mayores de edad, se obtuvo un resultado positivo para semen y/o espermatozoides (61.16%).

El porcentaje de resultados positivos para semen y/o espermatozoides en casos donde las víctimas de violación eran menores de edad fue de 41.36%, solamente en 158 de los 382 casos de víctimas menores de edad, se obtuvo un resultado positivo; esto representa un decremento del 20%, en comparación con los resultados obtenidos en víctimas mayores de edad. Esta disminución en el porcentaje de resultados positivos, podría deberse a que en muchos casos los agresores, realizan algún tipo de estimulación sexual sin penetración (caricias inapropiadas, masturbación, pornografía o de otro tipo) con el fin de evitar dejar lesiones físicas que puedan ser evidentes.

Sin embargo, existen un sinfín de circunstancias propias de este tipo de violación que disminuyen la posibilidad de obtener resultados positivos para semen y/o espermatozoides, estas circunstancias y características deben ser investigadas con el fin de mejorar los aportes que puedan brindar los expertos forenses en materia de evidencia científica. La tabla No. 4 muestra los porcentajes de resultados obtenidos por departamento, en los casos de víctimas menores de edad analizados.

El departamento que presentó mayor cantidad de violaciones (tomando en cuenta mayores y menores de edad) a nivel nacional fue Guatemala, con un total de 200 violaciones (34.01%), seguido por Quetzaltenango con 50 (8.50%), en Petén se registraron 46 casos (7.82 %); los casos de violación para los cuales se recibieron indicios en el laboratorio de Serología se ubican en tercer lugar a nivel nacional. 

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Estos datos muestran algunas coincidencias, en términos generales, con los indicies de violencia reportados por el PNUD Guatemala, específicamente en relación a la cantidad de homicidios, donde aparece Petén, como el departamento con mayor tasa de homicidios con 202 por cada 100,000 habitantes. Quetzaltenango, aparece en tercer lugar en tasa de homicidios 157 por cada 100,000 habitantes. Sin embargo, en dicho reporte Guatemala, aparece como último lugar de los 15 departamentos estudiados, a pesar de mostrar la mayor cantidad en el año 2006 (1,161), se calculó una tasa de homicidios de 108 por cada 100,000 habitantes.

Estos datos brindan un estimado en cuanto a la violencia de cada departamento, los tres primeros departamentos en cantidad de violaciones, resaltan por los datos del reporte mencionado, si bien los datos de ambos estudios no son directamente comparables, si permite observar que la violencia de homicidios, no necesariamente está relacionada con la cantidad de violaciones de una determinada región, esto en vista que las violaciones no indefectiblemente son cometidas por personas que se dediquen al crimen, especialmente en los casos donde la víctima es menor de edad, y los agresores sexuales son frecuentemente personas conocidos por la víctima o incluso pueden ser personas de confianza, tan cercanos como familiares, por ejemplo, padres, hermanos, padrastros, tíos o primos (Matute & García 2007).

table4
 
 
CONCLUSIONES
 

Un total de 64.97% de los casos estudiados son de víctimas menores de edad, lo que indica que en Guatemala, se deben tomar medidas preventivas que permitan proteger a la población vulnerable a este tipo de delito, que tiene consecuencias graves sobre sus víctimas y, que no permite salir del ciclo de violencia en el que se encuentra el país.

Entre las víctimas menores de edad, un 84.29% se encuentra comprendido entre los 10 y 17 años de edad, lo que representa un mayor riesgo de embarazo y, las complicaciones que el mismo conlleva.

Los departamentos de Jalapa, Chiquimula, Petén y Chimaltenango son los que presentan mayor cantidad de menores de edad víctimas de violación; si bien estos datos no son deseables para ningún departamento, esto no necesariamente refleja un aspecto negativo en dichas regiones, dado que podría atribuirse a una buena cultura de denuncia para este tipo de delitos, que pueden permanecen en la sombra.

 
M.A. Estuardo Solares Reyes
Bioquímico y Microbiólogo, Universidad del Valle de Guatemala
Número de colegiado: 3230
Maestría en Ciencias Criminalísticas, Universidad Mariano Gálvez
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M.A. Marco Antonio García Jiménez
Químico Biólogo, Universidad de San Carlos de Guatemala
Número de colegiado: 3945
Maestría en Ciencias Criminalísticas, Universidad Mariano Gálvez
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BIBLIOGRAFIA
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Gaensslen, R.A. (1983) Sourcebook in forensic serology, immunology and biochemistry. University of Michigan Library. U.S.A. Pp. 728
Gray-Eurom, K., Seaberg, D.C. & Wears, R.L. (2002) The prosecution of sexual assault cases: correlation with forensic evidence. Annals of Emergency Medicine, U.S.A. January 39(1) Pp. 39-46
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Kristaly, Adriana & Smith, David A.S. (s.f.) Validation of the OneStep ABAcardTM PSA test for the rapid forensic identification of semen. Forensic Biology Section, Crime Laboratory Bureau, Miami-Dade Police Department, Miami Florida, U.S.A. Li, Richard (2008) Forensic Biology. CRC Press/Taylor & Francis. University of Michigan. Pp. 430
Martini, Frederic & Bartholomew, Edwin (2005) Essentials of Anatomy and Physiology. Addison Wesley. U.S.A. Pp.922
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Pietro, V. (2007) El estudio de las agresiones sexuales en el laboratorio de biología. Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses Departamento de Sevilla. España.
Wheeler, Barbara & Lori J. Wilson (2008) Practical Forensic Microscopy. A Laboratory Manual. Wiley Editorial New York, U.S.A. Pp. 384
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Jueves, 04 January 2018 09:42

Aplicación del Programa M-FISys®:

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APLICACIÓN DEL
PROGRAMA M-FISys®:

VIOLACIONES SEXUALES EN SERIE

 

La violación y agresión sexual son delitos tipificados por la Ley, de las cuales hay pocos estudios sobre agresores sexuales en serie. En Guatemala, los casos de violadores sexuales se han detectado por la combinación de evidencias de tipo testimonial y científico. La implementación de nuevas tecnologías ha hecho posible la detección de nuevos patrones de violadores sexuales en serie, como lo es el programa Mass Fatality Identification System (M-FISys®).

La aplicación de este programa, las distintas variables que maneja como tal y los análisis realizados por el laboratorio de genética del Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala, permitieron la determinación de dos grupos de violadores en serie en los departamentos de Chimaltenango y Quiché.

La violación y agresión sexual son delitos tipificados por la Ley Contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas dentro del marco de “violencia sexual”. La Violación se define como: “Quién, con violencia física o psicológica, tenga acceso carnal vía vaginal, anal o bucal con otra persona, o le introduzca cualquier parte del cuerpo u objetos, por cualquiera de las vías señaladas, u obligue a otra persona a introducírselos a sí misma…” (Copia textual).

La agresión sexual se define como “Quién con violencia física o psicológica realice actos con fines sexuales o eróticos a otra persona, al agresor o a sí mismo siempre que no constituya delito de violación…” (Copia textual).

Según estadísticas reportadas por el INACIF, desde el año 2008 hasta septiembre del año 2014, se han realizado 31,832 evaluaciones clínicas relacionadas con los delitos de violencia sexual (Gráfica No.1). Sin embargo se desconoce la cantidad de casos que no son denunciados ante el Ministerio Público y que por consiguiente no se genera una evaluación clínica.

Se tiene conocimiento que la mayoría de delitos sexuales ocurren dentro de la familia o en el ámbito cercano a la víctima, y un bajo porcentaje de estos casos han sido cometidos por agresores ajenos a la víctima, en donde las motivaciones de los agresores están basadas por estimulaciones psicológicas.

Un estudio realizado por Lisak y Miller en el 2002, demostró que muchos de los agresores sexuales tienen una fuerte motivación psicológica alimentada por deseos de control y dominación de sus víctimas, se encontró que los agresores sexuales tienden a cometer una agresión sexual en repetidas ocasiones, inclusive aquellos que estuvieron bajo tratamiento psicológico.


En Latinoamérica hay pocos estudios sobre agresores sexuales en serie; en Costa Rica entre los años 1998 y 1999 se detectó la presencia de un violador en serie, el cual luego de su captura indicó que luego de haber realizado la primera violación a una mujer, sus deseos y sentimientos por cometer este tipo de actos incrementaron .

En Guatemala el primer violador y asesino en serie identificado fue José María Miculax Bux, alias “Miculax”, autor de más de catorce violaciones y asesinatos de niños varones, fue condenado a muerte y ejecutado en 1946. Recientemente se han conocido otros casos como el caso de Tránsito Enrique López Pérez, condenado a 200 años de prisión por la violación de cerca de once mujeres y el famoso caso de los violadores de la Calzada Roosevelt, en el cual se condenó a 106 años de prisión a Javier González González por su participación en la violación de alrededor de siete mujeres.

El presente artículo refleja la aplicación de tecnología bioinformática y análisis de ADN para la identificación de nuevos patrones en casos de violadores sexuales en serie, comparando perfiles genéticos de diversos casos.

Dentro de los programas bioinformáticos más recientes en el ámbito de la genética forense a nivel mundial se encuentra el programa Mass Fatality Identification System, M-FISys®, el cual es una herramienta importante en el Laboratorio de Genética del INACIF desde el año 2011. Este programa fue diseñado por la corporación GeneCodes Forensics, Inc., luego de los ataques terroristas del 11 septiembre del año 2001 en Nueva York, Estados Unidos de América.

Esta herramienta fue diseñada con el objetivo de mejorar el proceso de identificación de víctimas en desastres masivos comparando automáticamente una gran cantidad de perfiles genéticos de muestras de referencia de familiares con muestras de personas desaparecidas para la identificación de los mismos. Sin embargo, su habilidad de comparar perfiles genéticos también es de gran utilidad en el ámbito de la criminalística, en donde una comparación de una gran cantidad de perfiles genéticos se torna humanamente imposible.

PROCEDIMIENTOS Y MÉTODOS

Dentro del programa M-FISys® existen las siguientes bases de datos:

Criminalística: agrupa los perfiles genéticos obtenidos en los casos donde ocurre transferencia de ADN, por ejemplo violaciones, homicidios, entre otros.

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Identificación: agrupa los perfiles genéticos en los casos donde se tiene por objeto realizar comparaciones entre personas no identificadas por otros medios no genéticos y sus respectivos familiares.PROKIDS: agrupa los perfiles genéticos en los casos de menores desaparecidos y casos de trata de personas enmarcados dentro del programa internacional DNA PROKIDS.Filiaciones: agrupa todos los perfiles genéticos relacionados a casos de paternidades civiles y penales.Al realizar búsqueda de coincidencias en la base de datos de criminalística, el programa M-FISys® agrupa los perfiles genéticos coincidentes en un conglomerado en el cual se detalla la información concerniente a las muestras que lo componen.El procedimiento consistió en a importar los perfiles genéticos de los casos de transferencias a partir del año 2011 a la base de datos Criminalística dentro del programa M-FISys®. Posteriormente se realizó una revisión de coincidencias en la cual se identificaron dos diferentes conglomerados que poseían un perfil genético masculino en común. Esto permitió que los resultados mostraran dos grupos de violadores sexuales, los cuales se explican a continuación.Luego de haber determinado las coincidencias, se procedió a revisar los expedientes y dictámenes periciales de los análisis genéticos involucrados para corroborar las coincidencias.

 


RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Se determinó dos grupos de coincidencias dentro de la base de datos Criminalística los cuales se detallan a continuación.

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Compuesto primordialmente por la coincidencia de un perfil genético masculino desconocido en 13 indicios distintos tomados a siete víctimas, de las cuales seis se encontraban asociadas previamente en el mismo caso. El programa M-FISys® ayudó a identificar a la víctima 7 dentro del mismo grupo de casos, constituyendo así una nueva coincidencia.

A continuación se describe en la tabla No. 1 y gráfica No. 2, los detalles obtenidos por medio de análisis genéticos asociados al grupo de víctimas dentro de este grupo de coincidencias.

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En la tabla No. 1 se puede observar que se obtuvo el perfil genético de cinco individuos distintos, de los cuales el individuo C fue el perfil identificado por el programa M-FISys® como una coincidencia.

Luego de revisar los expedientes se corroboró que el perfil genético del individuo C se encontraba presente en los indicios de todas las víctimas relacionadas al grupo. Adicionalmente por análisis genéticos, fueron detectados otros cuatro individuos en indicios de algunas víctimas en este grupo.

Sin embargo, según expediente y como se puede observar en la gráfica No. 2, la cantidad de individuos participantes en el hecho no concuerda con los hallazgos genéticos. Esto sugiere que algunos de estos individuos probablemente no participaron durante la violación de las víctimas o no dejaron rastros de material genético detectable.


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Compuesto por la coincidencia de un perfil genético masculino desconocido en 11 indicios tomados a cinco víctimas, de las cuales cuatro se encontraban asociadas previamente dentro en el mismo caso. El programa M-FISys® ayudó a identificar a la víctima 5 dentro del mismo grupo de casos, constituyendo así una nueva coincidencia.

A continuación se describe en la tabla No. 2 y gráfica No. 3, los detalles obtenidos por medio de análisis genéticos asociados al grupo de víctimas dentro de este grupo de coincidencias.

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graph3mf

En la tabla anterior se puede observar que se obtuvo el perfil genético de tres individuos distintos, de los cuales el individuo 1 fue el perfil identificado por el programa M-FISys® como una coincidencia.

Luego de revisar los expedientes se corroboró que el perfil genético del individuo 1 se encontraba presente en los indicios de todas las víctimas relacionadas al grupo. Por medio de análisis genéticos fueron detectados otros dos individuos en indicios de algunas víctimas en este grupo.

Sin embargo, según expediente y como se puede observar en la gráfica No. 3, la cantidad de individuos participantes en el hecho no concuerda con los hallazgos genéticos, por lo que algunos de estos individuos probablemente no participaron durante la violación de las víctimas o no dejaron rastros de material genético detectable.

En este grupo de casos se observa que primordialmente el individuo 1 es el agresor sexual de alrededor de cinco individuos que participan en los hechos, según expediente.

Es importante destacar que ambos grupos de coincidencias fueron detectados en los departamentos de Chimaltenango y Quiché respectivamente.

Según la gráfica No. 3, ambos departamentos presentan un total del 3% de las evaluaciones clínicas por delitos sexuales realizadas por el INACIF desde el año 2008 hasta septiembre del año 2014. Estos datos son consistentes con lo reportado por la Fundación Sobrevivientes hasta el año 2011, la cual considera estos departamentos como lugares con baja recurrencia en casos de delitos sexuales.

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Hay que tomar en cuenta que en este artículo únicamente se describe la información asociada al grupo de coincidencias detectadas por el programa M-FISys® de los casos  analizados por el Laboratorio de Genética con solicitud por autoridad competente. Probablemente existan más víctimas asociadas a las agresiones sexuales en serie descritas, considerando tanto los casos no analizados por el laboratorio, como el  subregistro de casos.

CONCLUSIONES

  1. La base de datos de Criminalística dentro del programa M-FISys® es una herramienta importante en la identificación de grupos de violación en serie debido a que simplifica la determinación e identificación de perfiles genéticos coincidentes.
  2. Se determinaron dos violadores sexuales en serie identificados como individuo C e individuo 1 a través de la utilización del programa M-FISys®.
  3. Se identificó la operación de dos grupos de violadores en serie (grupo 1 y 2) en los departamentos de Chimaltenango y Quiché en donde había reportado la presencia de este tipo de grupos, y con bajos porcentajes de delitos sexuales.
  4. El grupo 1 se conformó por la coincidencia de un perfil genético masculino -individuo C- identificado en 13 indicios tomados a 7 víctimas.
  5. El grupo 2 se conformó por la coincidencia de un perfil genético masculino -individuo 1- identificado en 11 indicios tomados a 5 víctimas.

 

M.A. Nancy Rebeca Say Rodríguez
Bioquímica y Microbióloga, Universidad del Valle de Guatemala
Número de colegiada 3422
Maestría en Ciencias Criminalísticas, Universidad Mariano Gálvez de Guatemala
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M.A. María de Lourdes Monzón Pineda
Bioquímica y Microbióloga, Universidad del Valle de Guatemala
Número de colegiada 3330
Maestría en Ciencias Criminalísticas, Universidad Mariano Gálvez de Guatemala
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BIBLIOGRAFÍA

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Centro de Investigaciones en Psicología. Pp. 138

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